21 de octubre de 2017
→ Cambios.
Lo satisfactorio que sería que esos momentos de la vida en los que somos felices y todo parece estar bien a nuestro al rededor sean eternos, ¿no? Con lo mucho que duele planear un futuro y decepcionarnos, tener que acostumbrarnos a las transformaciones y seguir con un nuevo camino. Porque es así, lo único constante en la vida son los cambios. Si tan sólo pudiese volver el tiempo atrás y decirme a mi misma: "fíjate que lo que estás perdiendo vale más que tu enojo, vale más que tu orgullo" "no te enganches, es impredecible" "eso no es para vos, tarde o temprano vas a fracasar" "no intentes más, aunque pienses que te va a salir, en realidad vas a estar perdiendo el tiempo". Es imposible que suceda, hasta que un día tocas fondo. Tocas fondo en serio. Y de ahí no volves a ser la misma nunca más. Para bien o para mal, la tristeza nos cambia.
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